

La amistad es algo extraño y caprichoso porque el cariño y el respeto que la sustentan surje espontáneamente. No se puede hacer nada contra ello y puede unir incluso seres muy diferentes.
No está mal, aunque es demasiado blanca. Demasiado sencilla.
¿Y qué importa eso?. Mientras lo dice sigue sonriendo pícaro el flequillo rubio ocultando su frente.
Es curioso que hablemos como dos viejos amigos cuando hace tan poco que nos
conocemos. Cuando montó aquella fabulosa pista de slot en la calle Concha yo era un crío que ni siquiera podía entrar y tenía que conformarme mirando a hurtadillas desde fuera, aprovechando cuando alguien entraba ó salía.
Quizás por eso a veces no le entiendo bien. Me llama la atención su rostro tan enérgico y sus ojos de ave rapaz asomando por la ventana. Ahora mira al vacío, es difícil saber lo que piensa. Por eso prefiero que él continúe la conversación.
Juanjo hizo todo lo que pudo. No le resultó nada fácil y no me gusta que critiques a mi mejor amigo.
Ya, ya. Para él tuvo que ser un buen palo. Nadie podía haber imaginado lo que sucedería y menos él, tan ilusionado con el taller que pensabais montar, ¿no?.
Otro silencio, sigue mirándome como sin verme con sus ojos como alfileres.
Fue una putada para todos, lo teníamos todo pensado.
Sí, estoy seguro de que vuestros 1.430 hubieran sido el terror.
Esta vez ambos nos quedamos callados. Intuyo que piensa en ella y que terminó
casándose con un médico.
Nos hubiéramos forrado.
¿Y las motos, qué?. ¿Hubieras seguido con Ossa?.
Se lo piensa un rato. No fue su única marca aunque sí posiblemente donde
encontró el ambiente que esperaba.
Giró también se hubiera forrado, hubiéramos sido campeones y eso es muy importante para una marca ....
¿ ...Y ...?.
Pero las motos son diferentes, me gustaban para llevarlas aunque para
trabajar prefiero los 4T ... Aunque se lo debía a Juanjo y a Giró, hubiéramos
seguido unos años más por lo menos ...
Se queda callado de nuevo un buen rato, le pasa a veces. Antes de ausentarse siempre lo hace, pero todavía me dice algo más:
No critiques a Juanjo. Nadie reaccionó antes y nadie –excepto Giró- le ayudó con los gastos de traerme de vuelta y de este sitio que tan poco te gusta.
Ya es tarde. Sé que la conversación ha terminado por hoy. Me despido y le dejo
con su mirada de ave rapaz perdida en el vacío. El cielo está gris, tristón y amenaza lluvia.
Antes de irme dejo un papel sobre la piedra al lado de su ventana. Sigue pareciéndome demasiado blanca, demasiado impersonal. Sólo pone su nombre y unas fechas. Por eso el papel dice así:
“Dulce varón desarmado,
tu corazón late maravillado,
pero la cabeza rota.
Granada de oro ajedrezado,
dulce idea cada gota.
Aquí descansa muerto un hombre
que vivo deja su nombre”.
(1): Juanjo: Juan José García,
dueño de “Motocicletas García Hermanos”.
Distribuidor de Ossa para Vizcaya en 1970. Amigo y socio de Santi
Herrero. Fue quien pagó el viaje del cuerpo desde Man hasta
Bilbao y también el nicho y la lápida donde ahora
reposa Santi. Nunca se recuperó de la pérdida del
amigo. Durante años el casco de reserva de Santi estuvo en una
estantería de su oficina.