Juan Carlos Glera nos ofrece el presente escrito , gracias .

La amistad es algo extraño y caprichoso porque el cariño y el respeto que la sustentan surje espontáneamente. No se puede hacer nada contra ello y puede unir incluso seres muy diferentes.

Es curioso que hablemos como dos viejos amigos cuando hace tan poco que nos

conocemos. Cuando montó aquella fabulosa pista de slot en la calle Concha yo era un crío que ni siquiera podía entrar y tenía que conformarme mirando a hurtadillas desde fuera, aprovechando cuando alguien entraba ó salía.

Quizás por eso a veces no le entiendo bien. Me llama la atención su rostro tan enérgico y sus ojos de ave rapaz asomando por la ventana. Ahora mira al vacío, es difícil saber lo que piensa. Por eso prefiero que él continúe la conversación.

Otro silencio, sigue mirándome como sin verme con sus ojos como alfileres.

Esta vez ambos nos quedamos callados. Intuyo que piensa en ella y que terminó

casándose con un médico.

Se lo piensa un rato. No fue su única marca aunque sí posiblemente donde

encontró el ambiente que esperaba.

trabajar prefiero los 4T ... Aunque se lo debía a Juanjo y a Giró, hubiéramos

seguido unos años más por lo menos ...

Se queda callado de nuevo un buen rato, le pasa a veces. Antes de ausentarse siempre lo hace, pero todavía me dice algo más:

Ya es tarde. Sé que la conversación ha terminado por hoy. Me despido y le dejo

con su mirada de ave rapaz perdida en el vacío. El cielo está gris, tristón y amenaza lluvia.

Antes de irme dejo un papel sobre la piedra al lado de su ventana. Sigue pareciéndome demasiado blanca, demasiado impersonal. Sólo pone su nombre y unas fechas. Por eso el papel dice así:


“Dulce varón desarmado,

tu corazón late maravillado,

pero la cabeza rota.

Granada de oro ajedrezado,

dulce idea cada gota.

Aquí descansa muerto un hombre

que vivo deja su nombre”.


(1): Juanjo: Juan José García, dueño de “Motocicletas García Hermanos”. Distribuidor de Ossa para Vizcaya en 1970. Amigo y socio de Santi Herrero. Fue quien pagó el viaje del cuerpo desde Man hasta Bilbao y también el nicho y la lápida donde ahora reposa Santi. Nunca se recuperó de la pérdida del amigo. Durante años el casco de reserva de Santi estuvo en una estantería de su oficina.

         

         

 
Santi con la Lube Renn y el colín decorado como su casco rodeado de sus amigos , mecánicos , todo ... . El bastidor de la Lube hoy en día se nos
antoja de lo mas cutre y no hablemos de la suspensión delantera , pero es lo que había  .
Un alto en el camino en ruta hacia un circuito , Santiago hace los honores a un señor chorizo .